29 ene. 2012

Ojos cerrados Teatro Recomendable!!! No te lo pierdas!!

Ojos cerrados (I)

Visitas: 592   Votos: 1 
Por: Verónica Escalante | Publicado el: 29 de Enero de 2012, Buenos Aires, Argentina
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Ficha Tecnica
  • Ojos cerrados
    Compañía AviTantes Funciones: jueves a las 21hs
    Viernes y sábados a las 23hs
    Entrada: $90
    Teatro La Comedia: Rodríguez Peña 1062. CABA
    Teléfono: 4815-5665

Fotos

Y nos bastó cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar… No nos queda otra que empezar la nota parafraseando al Cortázar de Rayuela porque es casi imposible hablar de esta experiencia sin literatura. Ojos cerrados es una invitación al peligro y al encanto de encontrarnos con nosotros mismos y el mundo que podemos percibir sin las ataduras impuestas por la imagen. Se trata de leer la realidad desde una nueva perspectiva no impuesta sino más bien ofrecida cariñosamente por el grupo Avi Tantes.

“El secreto está en confiar” nos dicen al llegar a la sala y al taparnos los ojos pensamos si en verdad podemos confiar ciegamente en alguien y si, en este caso, podremos confiar en un desconocido porque estamos acostumbrados a creer sólo en lo que vemos, en lo que se muestra como imagen prefabricada de lo circundante. Lo que sigue en la función es un viaje a hacia lo desconocido que no está en otro lado que detrás de nuestros párpados. La percepción se agudiza y las sensaciones comienzan a fluir: durante la hora y media que dura el espectáculo se puede reír, llorar, dejarse llevar, recordar la infancia, trasladarse hacia lo salvaje, ancestral o primitivo, emocionarse, bailar, abrazar y ser abrazado, saborear, relajarse, imaginar, sentir (Tache lo que no corresponda según su experiencia personal. Nadie le puede contar lo que usted deberá vivir indefectiblemente).

Se dice que este es el primer espectáculo sensorial del mundo donde la música en vivo, los movimientos y los diferentes sonidos que se escuchan predisponen el cuerpo de otro modo para abrirse a otras formas del sentir. A diferencia de otros espectáculos que trabajan con la oscuridad (nosotros hemos hablado aquí en dos oportunidades sobre el Grupo Ojcuro a propósito de la excelente puesta de La isla desierta) este proyecto carece de argumento narrativo, es decir, no pretende contar una historia sino más bien hacer vivir una experiencia anclada en la más intima subjetividad, la función va por dentro y el espectador no es tal sino más bien protagonista. Esta característica hace que Ojos cerrados sea tan novedoso como inclasificable aunque, como explicaremos, conserva el principio fundamental de la teatralidad.

Hace unos días me topé nuevamente con el concepto de convivio- reunión de dos o más hombres, encuentro de presencias en una encrucijada espacio-temporal cotidiana- que Jorge Dubatti desarrolla en varios de sus trabajos como fundamento y base de la teatralidad. Relacionadas con la literatura oral y con la socialización en los banquetes de la Antigüedad Clásica, las estructuras conviviales tienen varios rasgos invariables pero sólo nos detendremos en uno que viene al caso.

“El convivio implica estar con el otro/los otros, pero también con uno mismo, dialéctica del yo-tú, del salirse de sí al encuentro con el otro/ con uno mismo. Importa el diálogo de las presencias, la conversación: el reconocimiento del otro y del uno mismo, afectar y dejarse afectar en el encuentro, generando una suspensión de la soledad y el aislamiento”. (Jorge Dubatti, Filosofía del teatro 1).

La cita puede ser una buena definición de lo vivido en Ojos cerrados, mucho más que en otras propuestas teatrales porque la imposibilidad de mirar nos permite algo así como acariciar el alma (¿Cómo decirlo de otro modo?), propia y la del otro que abraza en silencio. Nadie puede evitar ser afectado y nadie sale ileso de la función, uno puede sentirse acompañado, mimado y sumamente frágil. No todo se ve, no es necesario.

Afuera, a la salida, nos esperaba el ruido monocorde de la ciudad, las luces avasallantes, las bocinas de los autos, la publicidad despiadada, la tele y su desborde visual, internet y su discurso ultramoderno. Pero nada nos sacará esa sensación de que podemos ser otra cosa cuando, por lo menos un momento, nos encontramos (verdaderamente, amorosamente) con nosotros mismos, con los otros.
Vayan a este banquete de los sentidos sólo si están dispuestos a dejarse fluir, afectar, emocionar. En su novena temporada (Más de 28.000 personas ya lo disfrutaron), la Compañía AviTante los esperan para ser, aunque sea por un rato, un poco más libres.

Publicado en Leedor el 17-01-2012

 Cristina Soloaga Impresiones a partir de la experiencia de concurrir a ¿ver? Ojos Cerrados. Cuánta gente dispuesta a dejarse llevar por sus sensaciones!! Se escuchan risas, conversaciones, murmullos al taparnos los ojos con una venda y ponernos expectantes por lo que pase afuera y por lo que nos pase adentro. Escuchar con todos los sentidos, responder sin modelos, sin presión, sin apuro, sin individualización fue la propuesta. Estímulos musicales, vocales,aromáticos, táctiles, distintos climas, la imaginación se ensancha. Luego el contacto, el contacto lleva a lo afectivo, a lo emocional. Encontrar el rítmo de una danza compartida con unas manos que me acercaron para bailar. Contar con lo necesario para disfrutar de ese baile a ciegas, la energía de un grupo cantando, tocando instrumentos que de pronto todos somos parte. Sentir lo estimulante que es formar parte de un grupo que canta y baila. Luego el final llevándonos un abanico nuevo de sensaciones, recuerdos que estaban no sé dónde, la alegría de haber participado.

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